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Cuando el cielo se calienta, la economía se aprieta: El Niño que desafía a las empresas colombianas

Foto del escritor: Sefy Ltda
Sefy Ltda
14 oct
4 min de lectura

Imaginen una máquina perfectamente aceitada que, de repente, debe operar con la mitad del agua que necesita para enfriar sus motores y con una electricidad cada vez más costosa. Esa máquina representa a la economía colombiana, y el responsable de su sobrecalentamiento tiene un nombre bien conocido por todos: el fenómeno de El Niño.


A pesar de que las lluvias puntuales de los ciclos estacionales brindan respiros momentáneos en algunas ciudades, los datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) apuntan a una realidad ineludible: estamos navegando la fase de consolidación de un Niño que se proyecta con una probabilidad del 90% de alcanzar una intensidad "muy fuerte" hacia el cierre del año, cuyas secuelas térmicas podrían extenderse hasta bien entrado el ciclo siguiente.¹ ²


En consecuencia, para el sector empresarial esto ha dejado de ser un debate meramente ecológico; se trata de un desafío operativo de primer nivel. Pero ¿cómo impacta exactamente este choque térmico a los principales motores de nuestra economía?


El dilema energético: El agua escasea, las térmicas responden y la factura sube



Colombia cuenta con una de las matrices eléctricas más limpias del mundo gracias a que entre el 68% y el 78% de nuestra energía proviene del agua (hidroeléctricas). El problema de depender tanto del cielo es que, cuando este se seca, el sistema entra en máxima tensión.


Ante la baja en los embalses y aportes hídricos por debajo de sus promedios históricos, el país se ha visto obligado a activar su principal plan de respaldo: las plantas térmicas. Según análisis sectoriales publicados por el diario económico Portafolio, el uso intensivo de energía térmica, alimentada por gas natural importado y combustibles líquidos, está reconfigurando sustancialmente los costos del mercado.³


Este sobrecosto, sumado al incremento en el consumo de climatización por las altas temperaturas, no solo presiona las finanzas industriales que requieren un flujo eléctrico constante para mantener su producción, sino que, según estudios de gremios energéticos, podría representar hasta $52.250 adicionales en el recibo de luz para los hogares de estratos 3 y 4.³


Infraestructura y obras civiles: Construir bajo el cemento ardiente



Por su parte, el sector de las obras civiles y la construcción pesada es uno de los que experimenta de manera más directa los efectos del clima. Las olas de calor extremo imponen retos técnicos significativos que son monitoreados de forma continua en los informes de gestión de riesgo sectorial.


A modo de ejemplo, las temperaturas extremas alteran el proceso de fraguado del concreto, lo que obliga a los ingenieros a modificar las mezclas o a programar los vaciados en horarios nocturnos para evitar deficiencias estructurales. A esto se le suma el factor humano: el estrés térmico reduce la jornada productiva de los operarios por razones de seguridad laboral, derivando en una inevitable ralentización de los cronogramas de entrega de grandes proyectos de infraestructura vial y urbana.


El laberinto logístico: Cuando los ríos pierden el camino



Paralelamente, si hay un sector donde El Niño genera un efecto dominó inmediato, es en el transporte y la logística de mercancías. El escenario más crítico se registra en las arterias fluviales del país, donde el Ideam advierte de manera constante sobre descensos drásticos en los niveles de navegabilidad.⁴


En consecuencia, cuando un convoy fluvial que transporta miles de toneladas de carga (como hidrocarburos, carbón o materias primas industriales) no puede avanzar por falta de calado, la economía se ve forzada a activar un plan de contingencia: trasladar esa carga a las carreteras.


Este cambio de vías genera tres consecuencias inmediatas:


  • Saturación vial: Miles de camiones adicionales entran a competir por el espacio en las ya congestionadas troncales nacionales.


  • Desgaste mecánico: El calor extremo en el asfalto acelera el deterioro de neumáticos, eleva las tasas de recalentamiento de motores y multiplica las fallas en las flotas.


  • Fatiga del conductor: Las cabinas de los camiones se convierten en entornos de alta exigencia, aumentando los riesgos de microsueños o errores humanos por deshidratación.


Del campo a la mesa: El efecto bolsillo



Asimismo, aunque sectores como los hidrocarburos y la infraestructura movilizan elevadas cifras de inversión, el impacto más directo para la ciudadanía se siente en el sector agropecuario. Los balances más recientes de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) reportan pérdidas multimillonarias debidas a la escasez de pastos, la deshidratación y la afectación directa de miles de animales en el territorio nacional.


En la agricultura el panorama es igualmente complejo. Dado que el 72% de los cultivos carecen de sistemas de riego tecnificados y dependen exclusivamente de las lluvias, productos básicos como el arroz, el maíz, la yuca y el plátano sufren reducciones significativas en su productividad. Esta disminución en la oferta de alimentos se traduce en una presión al alza sobre la inflación (IPC), lo cual frena el margen de maniobra del Banco de la República para flexibilizar las tasas de interés.


La era de la adaptación inteligente


Ante este contexto, el fenómeno de El Niño no debe entenderse como un evento fortuito, sino como un ciclo recurrente que exige a las empresas colombianas pasar de la mera reacción a una planeación estratégica. Las organizaciones más resilientes en los sectores de transporte, energía e infraestructura han dejado de asumir el clima como una variable incontrolable para gestionarlo como un indicador financiero clave.⁴


En conclusión, la clave para los próximos meses no consistirá en esperar la llegada de las lluvias, sino en rediseñar las cadenas de suministro, flexibilizar las jornadas laborales, optimizar el mantenimiento de las flotas y aprovechar el análisis de datos para anticipar los periodos más críticos del año. A fin de cuentas, aunque el clima altere los planes, una gestión integral del riesgo es lo que garantiza la continuidad operativa de las empresas.


Fuentes


  1. El Meridiano. (2026, 8 de octubre). Opinión | El campo colombiano volvió a entrar en una coyuntura climática adversa mirando el cielo [Publicación de Facebook]. Facebook. El Meridiano.

  2. Radio Nacional de Colombia. (2026, 30 de septiembre). Fenómeno de El Niño: ¿en Colombia sabemos de qué se trata? Radio Nacional de Colombia.

  3. Portafolio. (2026, 11 de junio). Más lluvias durante el fenómeno de El Niño: Ideam anuncia la segunda temporada de más precipitaciones en Colombia. Portafolio.

  4. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales [Ideam]. (2026, 21 de septiembre). El Niño es un evento climático natural que puede generar menos lluvias, temperaturas más altas, disminución de caudales y mayor amenaza de incendios de la cobertura vegetal en algunas regiones del país. [Video]. Facebook.

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