El lado oculto del éxito: 3 riesgos que Claudia no veía y que usted podría estar pasando por alto


Claudia Ríos ya no dudaba de su capacidad para hacer crecer su firma de proyectos de consultoría y servicios tecnológicos, pues ya se lo estaba demostrando a ella misma con hechos. En menos de tres años, su compañía pasó de operar con dos personas a coordinar equipos completos, manejar varios contratos al mismo tiempo y responder a clientes cada vez más grandes. Lo que antes resolvía con llamadas rápidas y acuerdos sencillos, ahora venía acompañado de documentos largos, cláusulas exigentes y responsabilidades que no terminaban cuando se entregaba el trabajo.
El crecimiento se sentía bien… pero también pesaba. Había más personas dependiendo de sus decisiones, más compromisos firmados, más dinero circulando como anticipos que no siempre entraban y salían cuando ella lo necesitaba. Y, sobre todo, más escenarios que no controlaba del todo. Fue en ese punto, no en una crisis, sino en una etapa de expansión, cuando Claudia decidió pedir una conversación distinta. No buscaba “comprar un seguro”. Buscaba entender qué estaba asumiendo sin darse cuenta.

En SEFY no le hablaron de una sola solución ni de un producto estándar. La conversación empezó por su empresa: cómo operaba, qué contratos tenía activos, qué tipo de clientes atendía y hacia dónde quería crecer. Le ayudaron a ponerle nombre a cosas que ella ya sentía, pero no había ordenado. Por ejemplo, entendió que cuando firmaba contratos exigentes, no solo estaba prometiendo cumplir, sino respondiendo económicamente si algo se salía del plan. También habló de su equipo; de las personas que ahora estaban en nómina y de lo vulnerable que podía ser una empresa cuando una obligación laboral no se cumple a tiempo. Descubrió que existían formas de respaldar esas responsabilidades, no desde el miedo, sino desde la previsión.
El tema de los anticipos fue otro punto clave. Claudia había aprendido, a veces a la fuerza, que manejar dinero adelantado sin una estructura clara podía afectar el flujo de caja y la operación diaria. Entendió que había mecanismos para proteger esos recursos y evitar que una decisión apresurada se convirtiera en una deuda difícil de sostener. Y, por primera vez, alguien le habló de su empresa como un todo: activos, equipos, operaciones, riesgos futuros. No para cubrir “todo por cubrir”, sino para acompañar el momento exacto en el que estaba.
Eso fue lo que más le gustó. SEFY no le ofreció una sola respuesta, sino un mapa, un conjunto de alternativas pensadas para su realidad, no para una empresa genérica. Claudia salió de esa conversación con menos certezas absolutas, pero con algo mucho más valioso: claridad. Entendió que crecer no era solo vender más ni firmar más contratos, sino decidir mejor. Y que esas decisiones no tenían que tomarse en soledad. Ese día no resolvió todo, pero por primera vez sintió que el riesgo no era un enemigo invisible, sino algo que podía anticiparse, analizarse y gestionarse con acompañamiento.
Y así, sin darse cuenta, Claudia empezó a tomar decisiones distintas, más conscientes.
El eco de la historia de Claudia en las empresas colombianas

Lo que Claudia estaba viviendo no es una excepción. Es una historia que se repite, silenciosamente, en miles de empresas colombianas que crecen más rápido de lo que logran estructurarse. En Colombia, la penetración del seguro es del 3,22 % del PIB, una cifra considerablemente menor al 9,3 % observado en los países de la OCDE, según datos del sector asegurador [1]. Esta brecha deja expuesto el patrimonio de muchas empresas que asumen riesgos sin una estrategia clara de transferencia y gestión.
1. El sesgo de optimismo: Preferir la caja antes que la prevención
En la cultura empresarial, existe un fenómeno conocido como el "sesgo de optimismo", donde la resiliencia para "apagar incendios" (gestión de crisis) se prefiere sobre la planificación preventiva. Esto se refleja en que el 77.6% de las personas ahorran para 'emergencias e imprevistos' [2], trasladando esta lógica a la empresa. El gerente prefiere tener "caja disponible" antes que pagar una prima. El problema es la asimetría de magnitud: ese ahorro puede cubrir un daño menor, pero resulta insignificante ante un evento catastrófico como por ejemplo, una demanda de Responsabilidad Civil o un ciberataque. El desconocimiento reside en no entender el seguro como un apalancamiento de capital que protege el patrimonio ante los eventos de alto impacto.
2. Navegando a ciegas: La ausencia de mapas de riesgos
Según el Reporte de Resiliencia al Riesgo de Marsh McLennan, apenas el 25 % de las empresas en Colombia cuenta con una estrategia formal de gestión de riesgos, lo que compromete seriamente su continuidad operativa [3].
Es crucial que entendamos que tener una póliza no equivale a tener el riesgo gestionado; el seguro es solamente el paso final (la transferencia). La ausencia de un mapa de riesgos claro expone su patrimonio a una asignación ineficiente de capital, llevando a que se termine por sobre-asegurar lo trivial (ej. vidrios) e infra-asegurar lo verdaderamente crítico para su operación (ej. Responsabilidad Civil, maquinaria o equipos).
Si la historia de Claudia se parece a la etapa que usted está atravesando hoy, el siguiente paso no es “comprar más”, sino entender mejor. Contar con un mapa de riesgos personalizado puede marcar la diferencia entre reaccionar cuando algo ocurre o anticiparse con criterio.
En SEFY estamos listos para acompañarlo a tomar decisiones con claridad.
Fuentes
Fasecolda. (2024). Cada vez más colombianos asegurados: crecimiento del sector en el tercer trimestre de 2024. Recuperado el 16 de enero de 2026, de
Superintendencia Financiera de Colombia. (s. f.). Datos de la encuesta de demanda de inclusión financiera evidencian que el 77,6 % de las personas ahorra para atender emergencias e imprevistos. Recuperado el 16 de enero de 2026, de
Marsh McLennan. (2025). Risk Resilience Report: Resiliencia al riesgo en Colombia. Recuperado el 16 de enero de 2026, de
https://revistaclevel.com/en-colombia-solo-el-25-de-las-empresas-gestiona-activamente-sus-riesgos



