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El Super Bowl que parecía un sueño (hasta que la suerte cambió de lado)

  • Foto del escritor: Sefy Ltda
    Sefy Ltda
  • 27 feb
  • 3 min de lectura

Para Marta y Ricardo, tíos de Claudia, el viaje a la final del Super Bowl 2026 era más que una simple escapada, era la culminación de un sueño que habían planeado durante un año. Como grandes fanáticos del Football Americano, ya tenían las entradas listas, el hotel reservado cerca del estadio y una agenda detallada para disfrutar al máximo cada instante en Santa Clara, California, Estados Unidos. Todo estaba perfectamente organizado, como una jugada coordinada a la perfección.


El entusiasmo, sin embargo, se desvaneció durante la escala en Panamá, ya que el primer "fumble" (pérdida de balón) o contratiempo ocurrió con el equipaje, puesto que las maletas nunca aparecieron en la cinta. Esto les causó incomodidad, sí, pero pensaron que era manejable, ya que aún les quedaban un par de días antes del gran juego. No obstante, el problema más serio surgió 24 horas después, cuando Ricardo, de repente, comenzó a experimentar un intenso dolor de cabeza y fiebre alta.


En ese momento, Marta se encontró sola, a miles de kilómetros de su casa, sin su equipaje con ropa esencial y ahora con su esposo enfermo. “¿A qué hospital debemos acudir? ¿El costo de una consulta médica especializada fuera del país de cuánto será? ¿Qué pasará con la reserva que teníamos para ir a cenar el día anterior al juego?” Las preguntas se amontonaban, y lo que era un sueño se estaba convirtiendo en una frustración logística y emocional.



Claudia, desde su oficina, solo podía escuchar la angustia en la voz de su tía. Lejos de la euforia del estadio, Marta no estaba lidiando con un simple resfriado, estaba enfrentando la vulnerabilidad total, ya que Ricardo necesitaba atención inmediata, y ella, por su parte, necesitaba apoyo para conseguir artículos de primera necesidad mientras el equipaje seguía perdido.


Fue en ese momento de máxima presión que Marta recordó algo que Claudia le había comentado, que antes del viaje su prima Alejandra les había contratado una Asistencia de Viaje “por si las moscas uno no sabe qué pueda pasar por allá”. Este no era un seguro tradicional que le pediría pagar y luego esperar meses por un reembolso. Era un equipo real, inmediato y coordinado para momentos de urgencia como el que estaba viviendo.


Una sola llamada o un rápido contacto a través de la app fue suficiente. El personal multilingüe coordinó una teleconsulta de inmediato, seguida de una visita médica en el hotel para estabilizar a Ricardo. Además, activaron la cobertura para la demora de equipaje, brindándole a Marta el auxilio económico para comprar lo indispensable. No hubo que pensar en costos ni en trámites engorrosos, solo en la recuperación de su esposo.



Aunque Ricardo tuvo que ver el partido desde la comodidad del hotel, la tranquilidad regresó. Claudia, al reflexionar sobre lo sucedido con sus tíos, lo entendió todo, un viaje no se complica cuando hay un imprevisto, se complica cuando nadie está preparado para responder rápido y con humanidad.


Claudia comprendió que el valor de la Asistencia de Viajes no es solo cubrir una factura médica o reponer una maleta, es asegurar el bienestar de quien viaja, es brindarle a usted la tranquilidad de que, incluso en el momento más inoportuno, hay un equipo listo para responder de inmediato.


Así que, al momento de planificar su viaje de vacaciones en mitad de año a la Copa del Mundo de Fútbol, Claudia tiene en su checklist contratar la asistencia de viajes. Así fue como, al planificar su viaje de vacaciones de mitad de año para asistir a la Copa del Mundo de Fútbol, Claudia se aseguró de incluir la contratación de la asistencia de viajes en su lista de tareas. Con su asistencia de viajes asegurada, su único enfoque sería disfrutar de cada partido sin preocupaciones.


Recuerde que en Sefy, cuidamos su presente, aseguramos su futuro.

 
 
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